Miedo, olvido y fantasía
Dentro de poco se buscarán los restos del reconocido escritor español Federico García Lorca, quien murió en misteriosas circunstancias una madrugada de 1936. La ubicación del cuerpo aún es incierta pero mantiene ocupado a los investigadores, ochenta años después de su muerte.
El primero fue Agustín Penón, que en los años cincuenta emprendió la búsqueda por conocer el verdadero motivo del deceso. La historia del investigador estadounidense se remonta desde su infancia, cuando sus padres decidieron comenzar una nueva vida en España. Allí se contagió de la literatura española, hasta encontrar su interés por la escuela lorquiana.
Escribió más de mil páginas sobre su exploración, tanto que debió visitar diversas ciudades europeas. Pero, aún con abundante información, decidió nunca publicarlo y rechazó valiosas ofertas de importantes editoriales americanas. Luego, tras ser amedrentado por el ejército español decidió instalarse en Nueva York donde llegó la etapa más dura de su investigación, el excesivo cuestionamiento.
Agustín Penón recopiló un material destacado, con entrevistas a los hermanos Rosales, familia que acogió al literato en Granada; Ramón Ruíz, exdiputado que ordenó el encierro del dramaturgo y Emilia Llanos, mano derecha del poeta español.
Sin embargo, los datos sólo sirven para aclarar situaciones precisas de la vida; pero el mito del fusilamiento perdurará aún si fueran encontrados los documentos firmados por la mismísima muerte. Sin duda, un escritor fascinante.